Varios siglos antes de que Ginou Choueiri descubriera que una papa puede ser un soporte excelente para retratar un rostro el pintor milanés Giuseppe Arcimboldo se dedicó a componer retratos con verduras, animales y objetos en general, con una increíble similitud entre la representación y el sujeto retratado. Para algunos un desperdicio de talento; para otros, uno de los artistas más enigmáticos de la Historia. Su obra es inquietante, a veces tierna, un tanto bizarra pero en definitiva, fascinante.
Las representaciones manieristas de Arcimboldo influyeron a artistas como Dalí, Magritte o Escher, pero también a intelectuales de ramas variadas de la cultura, como Freud, Wittgenstein o Goethe, curiosamente todos nacidos varios siglos después que él.
“El bibliotecario” de 1566, una de sus obras más famosas y elaboradas.
Con la cara de este señor podría prepararse una nutritiva ensalada: viene con bowl y todo.
Vertumnus, retrato del emperador germano Rodolfo II
La influencia de Arcimboldo ha llegado hasta la educación: no son pocos los colegios en los que se enseña a los chicos de los primeros niveles a relacionarse con figuras y componer artísticamente las partes del rostro, al estilo Arcimboldo. ¿El resultado? Imágenes simpáticamente horribles, como ésta:
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Hola!!!!!!!!
Mira si te agarra hambre, jijijijiji Muy bueno lo de hoy….
Un abrazo de oso.
Jajajajaa, mal intento el de los escolares ¿eh? pero hay algunos que llevan el arte encima.
Si ya es díficil dibujar una persona imagina como debe de ser dibujar a alguien mediante frutas, verduras u objetos. Simplemente cautivador. No conocía a este artista pero me ha gustado mucho.
Un saludo.
Este tio deve ser vegetariano no??